El nombre del viento

Hace un par de meses, conforme se iba acercando mi cumpleaños, fui dando ideas a Alex por si quería regalarme algo. Al final, como llevamos mucho juntos y casi nos hemos regalado todo lo típico y no típico, decidí ir a lo práctico y le hice una lista con los libros que quería (y muchos de ellos aún quiero) leerme. La lista era de lo más variopinta, desde el chick lit más puro de Sophie Kinsella, a libros de suspense o sobre historias con más nivel a nivel de autor. Al final, decidí que al menos fuera él quién se decantara por alguno de los que le había apuntado y lo dejé a su elección.

Llegado el día, Alex apareció como buen mandado con uno de los libros de la lista que yo más ganas tenía de leer, “El nombre del viento”, aunque debo decir, aunque no venga a cuento, que me regaló también alguna otra cosa por su propia iniciativa…

A lo que vamos, abro el papel de regalo ilusionada porque, aunque sé que es un libro, no sé cuál será, y me encuentro con “El nombre del viento” en letras doradas y con un poco de volumen, y una portada negra con dibujos verdes que imitan las ramas de una planta, en el centro un personaje extraño. Una portada muy atractiva, así que me puse más contenta que unas pascuas.

Objetivamente, si tuviera que deciros porque quería leer este libro no tendría más motivo que expresar que por el propio hecho de leerlo, pues no conocía la historia, ni conocía el autor, solamente me atraía, y a eso se sumaban las buenas críticas que había leído sobre él aquí como en foros especializados. Las críticas que aparecen comentadas en el propio libro y, que leí una vez que lo tuve en mis manos, sólo hicieron más que avivar el fuego de mis ganas por empezarlo cuanto antes.

Patrick Rothfuss: primero rechazado y luego encumbrado al éxito

 

Sí, Patrick Rothfuss cumple el cliché de muchos buenos talentos, primero su obra es rechazada y de pronto alguien los descubre y lo catapulta a la fama y la notoriedad.

Su serie “Crónica del Asesino de Reyes”, cuyo primer libro es precisamente este que del que os voy a hablar, fue rechazada por varias editoriales antes de que se publicara “El nombre del viento” en 2007 (en 2009 en España), con el que obtuvo una enorme oleada de buenas críticas, traducciones a muchísimos idiomas y el premio Quill al mejor libro de literatura fantástica.

Dice el autor de sí mismo que tuvo la suerte de nacer en Wiscossin donde los inviernos largos y la carencia de televisión por cable le convirtieron en un enamorado de la lectura y la escritura. Pasaron años hasta que Rothfuss encaminó su vida, años en los cuales se dedicó a estudiar lo que le apetecía sin necesidad de que las materias tuvieran relación entre sí. Como el eterno estudiante, finalmente se graduó en lengua y literatura inglesa.

Eso sí, dos meses antes de graduarse, Rothfuss terminó un proyecto en el que había estado trabajando durante más de siete años, una historia centrada en la vida de un hombre llamado Kvothe.

Tras ser rechazado por varios agentes editoriales, finalmente el autor encontró un editor que confió en él y en esta novela y, a partir de ahí, todos sabemos como continúa la historia.

Patrick es de esos autores de imaginación portentosa que sabe crear un mundo lo suficientemente estable como para hacerlo factible en la mente de los lectores, sabe crear personajes complejos que se mueven por ese mundo imaginario con suficiente fuerza como para poder recrearlos perfectamente conforme vamos leyendo sobre ellos. Pertenece a la nueva generación de aquellos que hicieron de la fantasía una realidad, como J. R.R. Tolkien o Úrsula K. Le Guin.

El nombre del viento: breve sinopsis

sinopsis el nombre del viento

Me resulta complicado haceros una breve sinopsis de esta novela, hablaros de ella a grandes rasgos es fácil: un posadero que cuenta su historia a un cronista interesado en conocerla. Sin embargo, dicho así no suena demasiado atrayente ni interesante. Quizás por esta razón el autor nos da unas breves pinceladas en la contraportada sobre la sinopsis, con frases cortas y muy sugerentes: “He robado princesas a reyes agónicos. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día.” (…)Posiblemente así la cosa pinte mejor y os anime a leerlo, pero si alguien me pregunta de qué va el libro, podría explicarle que “El nombre del viento” trata de la vida de un nombre llamado Kvothe, un hombre que se nos presenta misterioso, atormentado por algo que desconocemos durante todo el libro, un hombre calmado que en ciertos momentos nos deja ver una furia sobrenatural en sus ojos, un dolor contenido demasiado fuerte.

Kvothe regente una posada no muy visitada por los habitantes de la población, cuando un día recibe la visita de un cronista interesado en su vida, la cual conoce a través de los muchísimos rumores, historias y leyendas que sobre Kvothe recorren las ciudades, los caminos y los pueblos más pequeños.

Así es como da comienzo la historia en sí misma (esto es sobre la página 200 aproximadamente), Kvothe va narrando su vida al cronista desde que era un niño hasta ese momento. Sin embargo, como “El nombre del viento” es el primer libro de una trilogía, en esta primera parte nos quedaremos con el Kvothe niño y adolescente, cuya historia es contada al cronista en un solo día de los tres que él necesita, de modo que sabemos que hay dos libros más correspondientes a dos días más que Kvothe utilizará para hablarnos sobre él y sobre sus vivencias.

Realmente, la historia es de lo más interesante, muchísimo más de lo que yo puedo llegaros a intentar haceros comprender con estas líneas, sin embargo considero que lo bueno del libro es acercarse a él casi virgen, sin ideas predeterminadas, así que no quiero contaros más, prefiero dejar la elección de su lectura a vuestro parecer.

Divagaciones de lectora

La historia como os decía es mucho más interesante de lo que yo os pueda plantear, a mí desde luego me enganchó en cuanto empezó a tomar forma, es decir, allá como en la página 200, más o menos.

Esto es así porque hasta ese momento la historia transcurre de un modo un tanto sigilosa, nos va poniendo en situación sobre Kvothe, dándonos pinceladas sobre su forma de ser, veremos su cara más amarga, su papel de posadero mucho más accesible para el resto de los mortales, sus momentos de tristeza, etc. Todo ello de un modo difícil de entender a primeras, puesto que no se nos explican las causas de por qué Kvothe es cómo es, por qué se comporta como lo hace, qué esconde, a qué teme y a qué no teme.

Digamos que las explicaciones en esta introducción son un poco vagas, hay muchos cabos sueltos, pero que vas entendiendo conforme transcurre la novela, además de que creo que es necesario ponernos en antecedentes (aunque al principio sean demasiado difusos) para adentrarnos en el personaje principal.

La historia por momentos se vuelve lejana para el lector (cuando se refiere al Kvothe adulto y a su personalidad compleja) y más cercana cuando se nos habla del niño y adolescente. No es que la vida de Kvothe tenga nada que ver con lo que uno en sus propias carnes pueda haber vivido, no se parece a nada que haya leído tampoco, pero es más cercana en el sentido de que es más real, más palpable, si Kvothe está triste, sabemos por qué lo está, si ríe, sabremos las causas, si llora, lo entenderemos… No pasa esto con el Kvothe adulto con el que nos quedamos más colgados.

De forma general, si tuviera que definir la historia completa diría que es una historia que engancha por momentos, que tiene momentos de tensión bastante fuertes, así como momentos realmente tristes que llegan al lector de modo muy tangible. También hay momentos un poco pesados, que se me hicieron largos porque no terminaban de engancharme (me refiero de nuevo a alguna de las partes del momento actual al que se refiere la novela sobre el Kvothe adulto).

Por tanto, dividiría la novela en dos partes, por un lado la parte actual desde la posada de Kvothe (siendo éste adulto), las conversaciones con los clientes habituales, con su aprendiz Bast, y el cronista al que le está contando su historia. Por otra parte, la historia actual va intercalándose con la otra del Kvothe niño y adolescente, mucho más amena a mi modo de ver, más fluida, con más sentido y mucho más interesante.

Por suerte, la parte que menos me gustó son capítulos sueltos a modo de interludio que el autor mezcla con la historia principal donde se nos narran las aventuras del Kvothe niño y adolescente.

Sobre los personajes

portada el nombre del viento

Bueno, aunque en la historia hay gran cantidad de personajes, sin duda alguna, Kvothe es el principal y absoluto. Por supuesto, en un libro de casi mil páginas aparecen muchos secundarios importantes, pero es que predomina tantísimo la influencia del personaje principal en cada una de las páginas, que todos los demás, por importantes que lleguen a ser en un momento dado, quedan relegados a un lado.

Kvothe el hombre adulto por un lado, como os decía con muchas historias y secretos a sus espaldas, tantos que los rumores sobre sus andanzas y su vida recorren todos los cuatro rincones de la civilización.

Kvothe es un hombre adusto y frío que de vez en cuando muestra su faceta más cercana con su aprendiz y ayudante en la posada, Bast. No llegamos a conocerlo del todo, aunque conforme leamos cómo ha sido su vida no nos costará mucho entender porque esa barrera que se impone, porque ese dolor que le subyace, ya que su vida ha sido durísima (y eso que estamos en el primer libro de la serie).

Por otro lado nos encontramos al Kvothe el niño y adolescente, cercano al lector, que sufrirá con él las perrerías que le depara la vida en cada página. Parece que el autor ha querido dotar de tan mala suerte al Kvothe niño como de una gran inteligencia para compensar ésta. Es un niño extraordinario, con una inteligencia increíble que le ayudará a sobrevivir cuando su vida cambia brutalmente en un fatídico episodio cuando él apenas cuenta con doce años.

Sin duda, me quedo con el Kvothe niño y adolescente que se muestra llano y transparente ante el lector, que lo único que le desea es que tenga un poco de suerte.

Hay un episodio en esta primera etapa de la narración del Kvothe adulto sobre su vida siendo niño que hizo que se me saltaran las lágrimas de lo mucho que me emocionó. Tal vez me pillara en un día de esos con los ánimos por los suelos, pero reconozco que pocas (por no decir prácticamente ninguna) he llorado con un libro, así que este mérito por parte de la novela tengo que reseñarlo.

A efectos más prácticos, sobre las descripciones del autor sobre el personaje principal, así como del resto, debo decir que me quito el sombrero porque me encanta cómo los ha desarrollado, con unas descripciones tanto físicas como emocionales perfectamente imaginables para quién lee el libro. Me gusta muchísimo cómo transcurre la evolución del personaje principal a través de la novela, cómo asistimos de la falta de experiencia por parte de Kvothe niño a situaciones muy complicadas, a cómo va aprendiendo y madurando en todos los sentidos y va saliendo poco a poco de las miserias que el destino le había preparado.

Los personajes, en general, son complejos, con unos matices delineados al milímetro. Incluso leyendo la biografía del propio autor, veo reflejados algunos de sus rasgos en diferentes personajes del libro, por ejemplo, esa época del autor en el que era un eterno estudiante, lo podemos ver reflejado en uno de los personajes del libro concretamente; aunque también es cierto que el propio protagonista ha absorbido parte de la forma de ser del autor, superficialmente autobiográfico.

Me encanta que un autor desarrolle tantísimo a los personajes sobre los que escribe, que los lleve hasta el límite, que los ponga en situaciones difíciles que para el lector resulten demasiado complicadas de solucionar, pero que al final veas una salida bien razonada y explicada, y te lleves una sorpresa.

Todos los personajes me han gustado muchísimo, así como las descripciones a un nivel más general sobre las ciudades, las tabernas, las calles, la Universidad (importante papel en la vida de Kvothe el de la universidad), los secretos que esconde la simpatía (o magia), etc.

He disfrutado muchísimo con las descripciones y los personajes, absorben al lector en la historia en todo el momento.

Estructura y gancho

El libro es un tochito de 872 páginas divididas en 92 capítulos más el epílogo. Prácticamente las descripciones pesan tanto como el diálogo, lo cual lo hace mucho más ameno a la hora de leer.

Es de ediciones Plaza & Janés y, como os he descrito antes, la portada es bastante atractiva, y al primer golpe de vista nos lleva a pensar que se trata de un libro precisamente de fantasía o subrealidad.

Es curioso porque al inicio del libro, viene ilustrado un mapa sobre las Cuatro Civilizaciones- Ceald, Modeg, Vintas y La Mancomunidad-, que a mí me recordó a alguna ilustración del libro de “El Señor de Los Anillos”. Este mapa resulta útil cuando queremos ubicar cada una de las ciudades que Kvothe va nombrando a lo largo de la historia.

En la parte interior de la contraportada aparece una foto del autor que a mí me recordó vagamente a un duende y que no supe que se trataba de él hasta que no busqué una foto suya a través de internet y lo vi.

Sobre el precio poco os puedo decir al habérmelo regalado, pero imagino que ronda los 20 euros.

Respecto al gancho me remito a lo que os comentaba anteriormente, a mí el libro empezó a gustarme a partir de la página 200, más o menos, que es cuando Kvothe empieza a narrarle su vida desde que era un niño al cronista. Hasta ese momento se me hizo un poco pesado porque me parecía una historia difusa, quizás el final también me pareció algo lento por la misma razón, volvemos a la actualidad encontrándonos con un Kvothe diferente (aunque ahora ya lo vamos entendiendo más después de haber leído su primera etapa de la vida), aunque lejano en ocasiones para el lector.

Aún así, el libro se lee fácilmente, hay palabras inventadas por el autor, se habla de demonios y dragones, de seres extraños, de magia… Pero también se habla de amistad, de amor, de sentimientos y venganzas, etc. La verdad es que Rothfuss ha creado una buena simbiosis para que el libro pueda ser leído por un gran abanico de lectores y no sólo por aquellos amantes de la literatura fantástica.

El estilo del autor es fluido, va arrastrando al lector a través de la historia de una forma muy amena, absorbiéndote en la mayoría de las ocasiones en cada punto de la misma.

Conclusiones finales y recomendación

Creo que después de todo lo dicho podéis llegar a la conclusión que os voy a dar sin necesidad casi de leerme, el libro me ha gustado mucho.

Os preguntaréis entonces por qué le he dado cuatro estrellas y no cinco, pues por la razón que os vengo dando desde casi el inicio de la opinión, la parte que concierne al protagonista cuando era niño y adolescente me ha entusiasmado, está perfectamente delineada y bien desarrollada, transmite multitud de emociones en el lector, y considero que eso es difícil de encontrar en un libro.

Sin embargo, las partes que se refieren al protagonista adulto me han resultado a veces difusas, con vagas explicaciones, con un Kvothe lejano y frío, como ausente de la historia a veces y falto de empatía con el lector otras tantas, por lo que muchas veces estas partes me han gustado menos.

Así que valorando todo esto, creo que lo más objetivo por mi parte es asignarle cuatro estrellas en lugar de cinco, lo cual no quiere decir que el libro esté bien escrito, tenga una historia muy interesante y unos personajes bien desarrollados con personalidades muy complejas.

Por cierto, sobre el final comentaros que es muy abierto, termina como si fuera un capítulo más, no nos sorprende ni trastoca la historia ni nada de esto, simplemente queda abierto para la siguiente entrega.

Dicho todo esto, creo que el libro es muy recomendable, es ameno y entretenido, y está escrito para que pueda llegar al mayor número de lectores posibles sin ceñirse únicamente a aquellos seguidores de las historias fantásticas. Está claro que si te gusta ese estilo, lo disfrutarás muchísimo más, pero aún así la historia fluye con mucha facilidad y es sumamente entretenida y emotiva.

No puedo más que recomendároslos y animaros a que lo leáis, tengo muchas ganas de que se publique la segunda parte para ver si así el Kvothe adulto se hace tanto de querer como el niño que fue.

Gracias por leerme.

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