Hoy vamos a tratar sobre una planta de todos bien conocida, la amapola.

La amapola o Papaver rhoeas, de la familia de las Papaveraceae, crece espontáneamente en Europa (menos Islandia y Turquía), África y Asia. La planta alcanza hasta 70 cm de altura. Lo que más llama la atención son sus flores, de pétalos muy grandes y arrugados, de un llamativo color rojo intenso con una mancha negra en su base y estambres muy visibles de un bonito color azulado. Estas flores cubren los campos a finales de primavera y principios del verano. Pero también resultan curiosos los tallos y hojas, que están recubiertos por pelillos blancuzcos. Las hojas basales son simples y alargadas.

Habréis observado que al cortarlas, las amapolas liberan una gran cantidad de pegajoso látex blanco. Dichas semillas han sido empleadas tradicionalmente en la cocina, especialmente en la repostería para realizar galletas, rosquillas o tartas, pero también panes. El sabor que aportan a veces también se combina con macedonias.

Los frutos son cápsulas que contienen una enorme cantidad de minúsculas semillitas.

Los pétalos deben ser recogido en un día seco, y secados al sol o en una habitación bien ventilada pero cálida.

Principios activos

Taninos, mucílagos y alcaloides.

Cuidados y aplicaciones en jardinería

Como podéis imaginar cultivar esta planta es facilísimo. Nace de las semillas con gran rapidez (se semilla es septiembre, pero si compráis la planta adulta debéis trasplantarla en primavera) y dado que crecen de forma natural en pastizales, terrenos totalmente baldíos y bordes de caminos y careteras, no os exigirá suelos especialmente ricos o cuidados. De hecho, se encuentra más a sus anchas en terrenos pobres en subtancias orgánicas y secos. Por ello, el riego debe ser más bien moderado, no superando las dos veces por semana, y puede ser más bien una dependiendo del período del año. Por cuanto respecta a la exposición al sol, prefiere que sea directa.

Dadas sus características, en los jardines os puede ser muy útil para crear bancales o macizos. Pero también podéis reproducir con su cultivo los habitat en los que suele aparecer, empleándolas para crear praderas rojas. Incluso es posible dar con ellas un toque de color a los jardines rocosos.

En este sentido hay que indicar que para su uso en jardinería se han conseguido ya amapolas de diversos colores.

Aplicaciones médicas

Pero la amapola posee, además de su belleza, algunas propiedades médicas de las cuales nuestro organismo se puede beneficiar mediante la ingesta. Los pétalos de su flor son bastante empleados en las tisana, en las que normalmente e las mezcla con los de otras plantas para darle un color más atractivo a la infusión.

Lo que más se conoce de ella es su valor como SEDANTE y ANTIESPASMÓDICO. Por este motivo se la emplea para combatir el insomnio, ansiedad y espasmos gastrointestinales. Esta capacidad depende del contenido de sus pétalos en antociánicos y alcaloides.

Pero además tiene propiedades ANTITUSIVAS, por lo que se emplea en casos de bronquitis. Esta cualidad antitusiva se ve reforzada por el valor emoliente que tienen sus pétalos debidos a los mucílagos que contienen.

Es ligeramente EXPECTORANTE.

No obstante, debéis tener en cuenta que es ligeramente TÓXICA, por lo que hay que aplicarla con cuidado.

Contraindicaciones

plana de amapola

Precisamente los alcaloides que le confieren sus propiedades principales hacen desaconsejable su aplicación sobre niños pequeños. Al menos para tratamientos continuos habría que consultar al pediatra.

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Los mismos motivos llevan a aconsejar a las embarazadas que se dirijan a sus médicos si deséan hacer uso de esta planta.

Para evitar sustos

Para evitar sustos innecesarios conviene que os advierta de que la amapola es también empleada como tiente. Por ese motivo, durante los tratamientos efectuados con ella, las heces pueden volverse de color rojo. Al respecto, debéis pensar que la amapola se emplea para tintar algunas medicinas, pero también para mejorar el color del vino o incluso teñir tejidos.

Aplicaciones culinarias

Helado de amapola y miel para 4 personas

  • 40 gr de semillas de amapola
  • 5 yemas de huevo
  • 150 gr de azúcar
  • 1 cucharada de vuestra miel preferida
  • ½ dl de nata
  • 1 varita de vainilla

Mezcláis las yemas con el azúcar. Ahora añadís la miel, las semillas de amapola y la varita de vainilla, y ponéis al baño maría hasta obtener una crema espumosa y bastante densa.. Batís esta crema obtenida hasta que se enfríe totalmente. Entonces añadís la nata, que habréis montado previamente, y metéis en el congelador.

Galletitas saladas para picar con semillas de amapola

  • 30 gr de semillas de amapola
  • 260 gr de harina
  • 1 huevo
  • 5 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cebolla
  • 20 gr de mantequilla
  • pimienta
  • sal

Mezcláis la harina con las semillas de amapola, una cucharilla de sal y una pizca de pimienta. Colocáis la mezcla con forma de crater sobre una superficie limpia. En el centro echáis el huevo, el aceite, la cebolla picada y un par de cucharadas de agua. Amalgamáis bien y extendéis con la ayuda del rodillo. Con la ayuda de una rueda para cortar pizza, cortáis cuadraditos de cunos 5 cm de lado. Los cocéis sobre una placa de horno cubierta con papel de horno a unos 200° durante unos 20 minutos. Cuando la superficie inicie a dorarse, los sacáis del horno.

Licor de amapola

  • 25 pétalos de amapola
  • 400 gr de azúcar
  • 350 gr de alcohol
  • 450 gr de agua
  • 10 gr de canela

Metéis los pétalos, previamente secados al sol, junto a la canela en el alcohol durante 15 días. Pasado este tiempo preparáis un jarabe en caliente con el agua y el azúcar. Una vez frío, lo mezcláis con la maceración. Agitáis bien y coláis, pero dejáis reposar un mes antes de empezar a consumir el licor.

Aplicaciones lúdicas

He estado dudando si debía añadir este apartado o no, ya que aparentemente se tratará de una chorrada, pero al final he decidido hacerlo porque es algo que suele divertir a los críos pequeños y a los de mi generación, e incluso a los de la generación de mis padres, os traerá muchos recuerdos, pues seguro que casi todos vosotros lo habéis hecho alguna vez. A estas alturas ya imaginaréis por donde van los tiros. Se trata de emplear los frutos secos de las amapolas para hacer cabezas de chinitos.

Dado que el fruto está coronado por una pieza casi cónica, basta pintar un par de ojos en la parte frontal y pegar una trenza hecha con 3 hilos negros en la parte de atrás para obtener la cabeza de un chino con gorro.

Con los frutos secos de la amapola también se pueden hacer pendientes. Pero esto ya sería otra historia.

Otros usos

Esta especie está próxima al opio o adormidera; en ella se encuentran algunos alcaloides semejantes, pero no el de la morfina. Por todo ello, la amapola tiene propiedades calmantes, sedantes, emolientes y como suave somnífero. Está muy indicada para tratar los catarros pulmonares, bronquitis, la tos y el insomnio.

  • Pétalos y cápsulas que se vayan a utilizar en tisanas, infusiones y jarabes se deben secar a la sombra, al aire libre, lo mas rápidamente posible, extendidos sobre una superficie; conservar en recipientes lejos de la luz y de la humedad.
  • Jarabe para insomnios, nervios y tos; cinco cucharadas soperas de pétalos secos y muy desmenuzados se maceran en medio litro de agua caliente durante diez minutos. Filtrar y añadir unos 800 g de azúcar en caliente. Los niños pueden tomar dos o tres cucharadas al día; los adultos, de tres a cinco cucharadas.
  • Infusión para vencer el insomnio; verter un litro de agua hirviendo sobre ocho o diez cápsulas sin semillas. Dejar reposar quince a treinta minutos. Tomar dos o tres cucharadas mezcladas con leche, antes de acostarse.
  • Infusión para la piel; echar un puñado de pétalos secos en medio litro de agua hirviendo durante quince minutos. Filtrar y lavar la zona de piel.
  • Tisana contra catarros pulmonares y bronquitis; flores de malva, de pie de gato, de tusílago y pétalos de amapola. Poner un puñado de esta mezcla en un vaso de agua bien caliente y azucarada.

Los preparados de amapola se prescriben para calmar la tos y vencer el insomnio de los niños, ancianos e individuos delicados, a quienes los narcóticos pueden afectar negativamente.