Oban

Sin duda alguna, OBAN es el mejor whisky que he probado jamás.

Con esa frase categórica resumo este whisky aún habiendo probado grandes reservas, los mejores para el que no esté muy puesto en el tema, OBAN los supera con creces. Sin más decir que le pega veinte vueltas a un CARDHU; que ahí es nada. Si tú también conoces el whisky Oban y estás buscando una oferta para conseguirlo más barato, a continuación tienes el mejor precio de hoy. De lo contrario, sigue leyendo para conocer más de este caldo tan excelso.

Oban es un pequeño puerto pesquero de Escocia occidental, a 100 kilómetros de Glasgow, en el estuario del Lorn. Su destilería es una de las más antíguas de Escocia; concretamente, empezó a funcionar en 1794 y su caballo de batalla es este destilado de 14 años que podemos encontrar en muchos comercios de nuestro país. Es uno de los seis ‘Classic Malts’ de United Distillers (uno de los principales distribuidores de bebidas alcohólicas del Reino Unido), una colección que intenta presentar los estilos de whisky más emblemáticos de Escocia y en los que figura el exclusivo Lagavulin.

El Oban es ese paso intermedio de whiskys de malta entre Lagavulin y Cragganmore. Es decir, se trata de un malta con gran cuerpo, con dorados intensos, fuerte presencia de turba (ahumado) y matices de madera, así como de un contorno malteado perceptible y no descalificado por el fuerte sabor de la turba.

A aquel que disfrute de Lagavulin, seguramente lo hará por su intensísima presencia ahumada (de turba, o ceniza) que caracteriza al brebaje. Es tan preponderante la presencia de dicha ceniza en Lagavulin que a partir del segundo caldo se puede antojar notoriamente empalagoso, dado que esconde hasta ocultar de forma prominente la esencia de la malta y la cebada.

No es así el caso del Oban. Su turba se reproduce sobre las zonas extremas del paladar, pasando directamente a garganta, otorgando en la zona central de las papilas gustativas y a medio paso una turba muy diluida y una gran presencia de la malta, con procelosa viscosidad y tonos de frutos secos propios de los whiskys de este cereal.

También, y como ignorante real del mundo del whisky (pero amante) me llama la atención la presencia puntual de atisbos de las maderas en las que ha sido envejecido, matiz este normalmente paliado por los grados alcohólicos de tan potente bebida. De hecho, la notoriedad del alcohol sólo se nota en olfato, potenciada precisamente por la turba, pero una vez en boca se desliza tan suavemente como el más sencillo blended de una graduación inferior.

Para que os hagáis una idea, ahí van mis notas de cata:

  • Color: dorado pajizo con reflejos ambarinos.
  • En la nariz: suave y ligeramente ahumado, con notas distantes de turba.
  • En el paladar: seco, suave, con bastante cuerpo y cálido. Final persistente y afrutado, con notas herbáceas y de sal marina.

Obviamente, como espirituoso alcohólico de 40 grados, cuando digo que el alcohol es anecdótico me refiero en comparación a sus más directos competidores sajones.

El Oban es uno de los pocos whiskys sobre los cuales disfruto de un consumo ante la ausencia total de cualquier mezclanza, es decir, que lo puedo tomar completamente solo y sin necesidad de acompañarlo con hielos, dado que su excelente conjunto de sabores es una sinfonía de compleja elaboración y descifrado.

Sin embargo, como me viene a ocurrir con la mayoría de los whiskys, encuentro al Oban especialmente interesante con la presencia de al menos una roca (cubito de hielo) que se deberá diluir lentamente al compás de su consumo. Dos o tres rocas son aceptables, más allá distornsionaremos su sabor de tal forma que le hará perder gran parte de su imponente personalidad.

El Oban no debe mezclarse, nunca. Y resalto lo de nunca para apuntar que pese a que muchos whiskys de malta de gran calidad están muy bien acompañados de soda ( o de agua con gas, o en su defecto del fantásico Vichy Catalán), el Oban demanda su soledad a gran volumen. Cualquier intento de mezclarlo incluso con agua provocará detrimentos considerables sobre las sensaciones que éste transmite, claramente complejas.

A grandes rasgos y resumiendo, y apuntando que no me considero un entendido del whisky (si no un amante del mismo), el Oban es probablemente el mejor whisky que he tomado en mi vida, justo un breve escalón por encima del Cragganmore (con mucha menos turba), el Johnny Walker Blue (blended), o algunas versiones japonesas de increíble calidad (y precios).

No es un whisky de iniciación en el mundo de este licor (para los que lo quieren tomar solo). Es un segundo paso, sin embargo, para que los ya iniciados y no profesionales redescubran el mundo de este espirituoso y lo sitúen en el lugar que se merece.

Ver más opiniones en Amazon

Deja un comentario

Información sobre protección de datos

  • Responsable: Ignacio Cuesta
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: contacto@guiasdecompra.com.
  • Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad.